19.10.04

 

Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche

Como dijimos en el primer número de Plan [h], si bien esta revista surge de una iniciativa del Germen, pretendemos que nos trascienda y se convierta en un verdadero espacio de debate, vergonzosamente ausente hasta ahora, en el seno de nuestra facultad. Es en ese marco general, y en la intención de dar difusión a una iniciativa que consideramos singularmente digna de ser apoyada, pese a que no tenemos responsabilidad en su organización, que se encuadra la nota que sigue.

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Este segundo cuatrimestre se inició en la facultad la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche. Ella funciona como cátedra libre, abierta a los estudiantes, graduados, docentes de todas las carreras y al público en general; y la asistencia es gratuita. En esta nota vamos a contar de qué se trata y por qué creemos que es necesaria su aparición.

El neoliberalismo y nuestra realidad socioeconómica

La Argentina ha sufrido en los últimos tiempos uno de los mayores retrocesos de su historia en materia de estructura social y económica. Como consecuencia de ello, más de la mitad de la población es pobre ( 54.7% según los últimos datos del INDEC); uno de cada cuatro argentinos no alcanza a cubrir los gastos mínimos de alimentación (26.3% de indigentes); el 15.3 % de los que quieren "activamente" trabajar no lo logran, mientras que un 18.8% de quienes sí lo hacen quisieran trabajar más horas. A su vez, parte central del aparato productivo nacional se encuentra en manos de empresas extranjeras, y la que no lo está se encuentra en manos de un puñado de grupos económicos locales cuyo éxito o fracaso es independiente de la suerte de la mayoría de nosotros. Y como si esto fuera poco, nuestra deuda externa total en diciembre del 2003 superaba el valor de toda nuestra producción anual ( 1.08 veces el PBI de dicho año).

La causa principal de tal retroceso es el conjunto de medidas económicas que vienen aplicándose en nuestro país, con menor o mayor intensidad, desde 1976 hasta la fecha. Esas políticas son la apertura comercial indiscriminada, la libertad de cambio y del movimiento internacional de capitales, el intervencionismo en el mercado financiero, las privatizaciones de las áreas vitales de nuestra economía, entre otras.

Toda esta batería de políticas económicas viene legitimada por un discurso de vieja data en el mundo y en nuestro país: el liberalismo (hoy día antecedido por el prefijo "neo").

El neoliberalismo y nuestra facultad

La reforma del plan de estudios de 1997 es tal vez el más decidido intento de adaptar nuestra facultad a los requerimientos de la Argentina neoliberal. Ello se evidencia en las palabras de un profesor de la carrera de economía, José María Fanelli, quien por entonces la defendía en forma pública: Respondiendo en una charla abierta al reclamo estudiantil por el contenido curricular de la reforma dicho profesor sostuvo que, pese a las quejas, en el momento de recibirse los estudiantes iban a estar agradecidos porque tendrían los conocimientos suficientes para aprobar el examen de ingreso al MIT u otra universidad del exterior.

De esta manera la universidad pública de nuestro país se transformaba en una usina de tecnócratas que debía continuar su formación en el exterior, es decir, parte subordinada de la formación de una burocracia internacional al servicio de las naciones rectoras del mundo. Esta concepción de la universidad es acorde a la forma en la que, enmarcados en el neoliberalismo, los economistas asumen y desempeñan sus funciones en ministerios, instituciones y empresas argentinas: como un eslabón más en su carrera, esperando ansiosos el momento del ascenso, es decir, el momento que desde el exterior los llamen para desempeñarse en algún organismo internacional, casa matriz o subsidiaria de mayor jerarquía, universidad del exterior, etc.
La posible contradicción entre una formación norteamericana o europea y una realidad latinoamericana es salvada por la concepción "universalista" de la teoría económica neoliberal.

La ciencia económica pasa a ser el estudio de una teoría universal ("cosmopolita" como la llamara Friedrich List), y las distintas naciones casos particulares de aplicación de la misma, así como el FMI elabora la política económica y las distintas naciones deudoras la aplican.

Esta concepción de la economía es la que vemos plasmada en el plan de estudios de nuestra carrera, tanto en el cronograma como en el propio contenido de la currícula. Las materias centrales son las que enseñan las doctrinas puras y sus métodos universales (microeconomía; macroeconomía; crecimiento; dinero, créditos y bancos; organización industrial; junto con las materias de formación matemática y estadística), y las que abordan nuestra realidad nacional son las materias periféricas (estructura social y económica; historia económica). Pero no es sólo una cuestión de carga horaria: aparentemente, las primeras serían aquellas en las que se aborda la formación teórica y las segundas las que representan su aplicación a la realidad nacional.

En la práctica dicha concepción nunca pudo materializarse debido a la imposibilidad de hecho de aplicar las doctrinas enseñadas en las materias "teóricas" a nuestra economía, por lo que ambos grupos de materias pasaron a formar dos mundos independientes: el uno la teoría sin empiria, el otro la empiria sin teoría.

Esta dualidad no se encuentra en estado puro, de modo que ciertas materias llamadas teóricas presentan en sus últimos puntos del programa ciertas referencias a nuestra economía. Por suerte, la mayoría de las veces, la cursada no alcanza para abordarlos, ya que la aplicación de dichas teorías a nuestra realidad suele ser en general el inverso: la aplicación de nuestra realidad a dichas teorías. Como ya había dicho Jauretche denunciando el colonialismo cultural, "repiten lo de Varela: Si el sombrero existe, sólo se trata de adecuar la cabeza al sombrero".

Quienes no se conforman con un sombrero sin cabeza o una cabeza sin sombrero tienen dos opciones: Una es entrar al "todo por dos pesos" de las doctrinas económicas e importar algún sombrero heterodoxo (galeras institucionalistas, cascos neoschumpeterianos, viseras regulacionistas, gorras postkeynesianas, vinchas neoricardianas o boinas neomarxistas). La otra es recuperar la fábrica de sombreros y ponerla a producir.

Recuperar y producir: La Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche
Los estudiantes, docentes y graduados que impulsamos la "Cátedra Nacional" creemos que es importante estudiar y debatir los principales autores nacionales, entendiendo por éstos a quienes descreyendo del universalismo de las doctrinas económicas elaboraron sus ideas a partir de nuestra realidad. No por mero interés académico, o por un nacionalismo sentimentalista, sino porque nos parecen el punto de partida necesario para la construcción de un pensamiento vivo, que tenga como centro de reflexión nuestra situación económica y pueda dar respuesta a los grandes problemas nacionales.

Por eso decidimos impulsar una cátedra de economía que recupere autores de la talla de Scalabrini Ortiz, Jauretche, Braun y Diamand en su análisis de aspectos centrales de la teoría económica como ser el comercio exterior, el endeudamiento externo, las inversiones extranjeras, la moneda nacional y la divisa, la inflación y la crisis.
Recuperar el pensamiento de dichos autores y producir un pensamiento que afronte sin concesiones los grandes problemas económicos que limitan el desarrollo de nuestro país es el objetivo de la cátedra.

Por ello el miércoles 27 de octubre, a las 19 hs; nos juntamos en el Salón de Actos de la facultad para escuchar a Martín Schorr (docente de la UBA e investigador de FLACSO), Horacio González (docente de la UBA y subdirector de la Biblioteca Nacional) y Felisa Micheli (presidente del Banco Nación -a confirmar-), y debatir con ellos las respuestas del pensamiento económico a la presente crisis del modelo neoliberal en nuestro país. Te esperamos.
(Para más información, consultar www.catedrajauretche.com.ar o por mail a catedra_jauretche@yahoo.com.ar)

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